Has vencido,
en mi batalla,
de sentimientos indultados,
sin pecado, sin castigo.
Has domado,
mi moral prestada,
en deseos reprimidos,
sin traumas, sin correctivo.
Has sometido,
mis temores contigo,
redimido, absuelto,
de instintos sin mínimo.
Has dirigido,
mi calma,
mi paz, mi sosiego,
en días tan perdidos.
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