miércoles, 4 de abril de 2018

Bien-Star


Tu mirada fresca,
lagrimas secas,
caricias encubiertas,
y ese recuerdo que calaba,
cada centímetro de mi existencia.

Decidí, burlar al destino,
atreverme a desvanecer,
lo que la memoria insiste,
al quererme convencer,
que eras tú, el único camino.

Lo intente hasta disfrutar,
mis noches sin despertar,
soñarte se volvió recuerdo,
volverte a ver,
ya no importaba igual.

Entendí, que disfrutarme,
no se compara,
con la sensación de perder o amortiguar,
tenerte o a alguien más,
no compromete mi bienestar.
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